
Jorgehipster
El segundo día del festival Bilbao BBK Live, obligaba a asistir desde temprano, pues prometía una intensa jornada.
A primera hora, bajo un sol abrasador, los Supergrass revivían sus éxitos de la época dorada del bit pop, y además presentaban nuevas canciones de su próximo álbum ha lanzarse; los de oxford sonaron rodados, y por más de una hora animaron a una audiencia mayoritariamente británica. Luego le tocaba el turno al inefable Pete Doherty, al frente de los Babyshambles, quien afortunadamente se pudo mantener en pie en el escenario y animó, fiel a su mordaz estilo, a una creciente audiencia. La agenda ahora señalaba a los Dave Mathews Band en el escenario principal. Esta reconocida banda norteamericana reunía a una importante cantidad de seguidores y debo admitir que aunque su estilo no acaba de gustarme, tocaron un concierto impecable, presentando su último disco “Big Whiskey and the GrooGrux King”, sonaron relajados y contundentes , con esa particular fusión de rock, jazz y country que los caracteriza, demostraron que talento es algo que les sobra, aparte de la simpatía que irradia Mathews. Ya bien entrada la tarde, Chirs Cornell subía al escenario e intentaba sonar como antes, trataba de defender sus dos álbunes como solista, pero por más que lo intentaba, sabía que si no apelaba a Soundgarden en algún momento, el público no despertaría. Preguntando más de una vez: What’s my name? Cornell pasó por el BBK Live como un recuerdo de años mejores. La hora de la presentación de Jane’s Addiction se acercaba, y para mí, era el grupo más esperado de la jornada, así que había que ganar sitio, lamentablemente a los organizadores se les ocurrió programar antes, en el mismo escenario, a los Kaiser Chiefs, que eran lo más esperado para una gran cantidad de asistentes. La experiencia de estar entre hordas de adolescentes histéricas de más de veinte años, no solamente británicas, fue insufrible, pensaba que los saltitos y demás poses que su cantante daba, jamás se acabarían, y aunque hacen un pop contagiante y pegajoso, este endiosado grupo de jóvenes esmeradamente vestidos, no deja de estar reservado para un público mayoritariamente joven y cretino. La hora de presentación de los Jane’s Addiction por fin llegó, a pesar de hacernos esperar unos minutos, al aparecer Dave Navarro y cuadrarse a la izquierda del escenario, empezabamos a despejar las dudas. Perry Farrell salió poco después y al escuchar los primeros acordes de “Three Days”, la locura se desató inmediatamente, no pude evitar dejarme llevar por aquella enfermiza canción. La noche era cada vez más psicodélica, a medida que los de California se asentaban en el escenario, Farrell se metía en el bolsillo al público con la mirada emocionada, por momentos perdida, seguramente alterada; girando alucinadamente una y otra vez, botella de vino en mano, desfilando, cual soldado de la narcosis, por un camino plagado de subidas y bajadas. El cuarteto padrino de festivales memorables como lollapalooza, tocó lo mejor de su carrera, y sonaron compactos, nos hicieron viajar hasta el delirio, despejando fehacientemente las dudas sobre su reunión; cerrando con “Jane Says” un concierto que hará historia en este joven festival. Finalmente la noche la cerraban los Echo & The Bunnymen, la banda liderada por Ian Mc Culloch, tocó por más de una hora un repertorio espléndido, no sólo compuesto por éxitos como ” The killing moon”, “The cutter”, ” Lips like sugar” o “Bring on the dancing horses”, sino también presentaron una canción nueva de su último álbum. El grupo referente del pop oscuro, tocó el cielo con sus melodías embriagantes y atormentadas. La noche danzaba melancólica y sensual, despidiendo un día memorable.